El estudio RADAR-E 2025 revela una alta aceptación e interés por la electromovilidad en el país, aunque también identifica desafíos clave para su masificación, como el costo de acceso, la infraestructura de carga y el escaso conocimiento de los incentivos disponibles para los usuarios.
El Centro de Movilidad Sostenible (CMS) participó en la presentación de los resultados de la encuesta “RADAR-E 2025: Estado de la Electromovilidad en Chile”, desarrollada por IN-Data, empresa especializada en investigaciones de mercado, junto a la consultora Surir. La actividad se realizó en la sede Santiago de la Universidad de Concepción y reunió a representantes de la industria, la academia y organizaciones vinculadas al ecosistema de la movilidad eléctrica.
Se trata del primer estudio a nivel nacional enfocado exclusivamente en usuarios y potenciales compradores de vehículos eléctricos en Chile. La encuesta fue aplicada a más de 650 personas durante el segundo semestre de 2025 y contó con el apoyo de diversos actores del sector, entre ellos el CMS, empresas de carga y compañías del ámbito energético.
Según los resultados de la encuesta existe una valoración positiva de la electromovilidad y un creciente interés por adoptar esta tecnología. Sin embargo, también evidencian barreras relevantes para su expansión, principalmente relacionadas con el costo inicial de los vehículos, la disponibilidad de infraestructura de carga y el desconocimiento de los incentivos existentes.
Carga residencial: barrera clave para masificar los vehículos eléctricos
La jornada comenzó con la intervención de Ignacio Rivas, director de programas del CMS, quien realizó la presentación “Carga residencial y desafíos para masificar la carga en viviendas nuevas y existentes”, donde abordó el rol fundamental que cumple la carga domiciliaria en el desarrollo de la electromovilidad.
Rivas destacó que cargar un vehículo eléctrico en el hogar ofrece mayor comodidad, menores costos operacionales y contribuye a una mejor conservación de la batería. Estas ventajas explican que, en otros países, entre el 70% y el 80% de las cargas de vehículos eléctricos se realicen en los hogares.
No obstante, explicó que en Chile persisten importantes obstáculos para avanzar en esta materia. Entre ellos, la actual Ley de Copropiedad, que dificulta la instalación de cargadores en edificios residenciales al exigir la aprobación de la mayoría de los copropietarios. A esto se suma la creciente presión sobre la infraestructura de carga pública, impulsada por el sostenido aumento en las ventas de vehículos eléctricos. “Sin cargador domiciliario es difícil convencer a las personas de dar el salto a la electromovilidad”, afirmó Ignacio Rivas.
Frente a este escenario, presentó algunas de las propuestas impulsadas por el CMS para facilitar la adopción de vehículos eléctricos, entre ellas simplificar la instalación de infraestructura de carga en edificios residenciales y promover tarifas eléctricas horarias que permitan acceder a menores costos de carga.
El ahorro operativo impulsa el interés por la electromovilidad
Por su parte, la directora de Investigación de IN-Data, Javiera Guajardo, dio a conocer los principales hallazgos del estudio, destacando que el ahorro económico es hoy el principal motor para quienes consideran adquirir un vehículo eléctrico o híbrido.
“Un 94% de usuarios y potenciales usuarios declara que su principal motivación para optar por un auto eléctrico o híbrido es el ahorro operativo”, explicó.
Según Javiera Guajardo, la decisión está asociada principalmente a factores económicos cotidianos, como el menor costo de carga en comparación con el gasto en combustibles tradicionales. Sin embargo, esta motivación convive con una importante barrera de entrada: el costo inicial de adquisición.
“El costo inicial es la principal barrera. No es solo el precio del vehículo, también influye cuánto cuesta adaptar los hábitos de carga”, advirtió.
El estudio identificó, además, la infraestructura doméstica como un aspecto crítico. La instalación de un cargador residencial puede representar una alta inversión, mientras que en edificios actualmente el proceso es complejo debido a los requisitos administrativos y normativas de copropiedad.
En este contexto, un 58% de los encuestados menciona el costo inicial como principal freno para adoptar un vehículo eléctrico y un 52% identifica la infraestructura de carga como una dificultad relevante.
“Las personas evalúan cuidadosamente dónde y cómo van a cargar sus vehículos. Ese cambio de hábito tiene un costo que pesa en la decisión de compra”, agregó Guajardo.
Marcos regulatorios y certezas para el largo plazo
Durante la jornada también se realizó el panel de conversación “Cómo abordar las brechas para acelerar la masificación de la electromovilidad”, en el que participaron Sebastián Galarza, director ejecutivo del CMS; Eduardo Castro, integrante del Directorio de Transporte Público Metropolitano (DTPM); Marcelo Mena, CEO de Global Methane Hub; y Tamara Berríos, Country Manager de BYD Chile.
En ese espacio, Sebastián Galarza destacó que uno de los principales desafíos para acelerar la electromovilidad en Chile es generar certezas regulatorias que entreguen señales claras y de largo plazo para los distintos actores del sector. En ese escenario indicó que es fundamental avanzar en metas vinculantes para la venta de vehículos eléctricos, junto con fortalecer la infraestructura de carga a nivel nacional.
“Todos estos temas tienen que darse dentro de un marco que otorgue certidumbre regulatoria hacia el futuro y con la claridad de que esta es la tecnología de ahora y para adelante”, concluyó.
La actividad permitió analizar las principales brechas que enfrenta la electromovilidad en Chile y debatir sobre las medidas necesarias para acelerar la adopción de vehículos eléctricos, fortalecer la infraestructura de carga y generar condiciones habilitantes para el desarrollo sostenible del sector.
Fuente: Centro de Movilidad Sostenible
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