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La desaceleración económica debido al Covid-19 ha tenido un gran impacto en el mercado automotriz norteamericano

Publicado 15 Jul 2020
La desaceleración económica debido al Covid-19 ha tenido un gran impacto en el mercado automotriz norteamericano

Las apuestas electorales aumentan la presi√≥n econ√≥mica para que el autom√≥vil reinicie su actividad r√°pidamente. Pero el camino hacia la recuperaci√≥n est√° plagado de obst√°culos y el pr√≥ximo mundo, aunque muy cercano al anterior, ofrece la oportunidad de hacer algunos cambios a mediano o largo plazo, lo que afectar√° a los fabricantes y fabricantes de equipos. 

El Covid-19 dio un gran golpe a la industria automotriz en Am√©rica del Norte, incluso cuando el mercado estaba en recesi√≥n. Seg√ļn LMC Automotive e IHS Markit, los vol√ļmenes podr√≠an caer un 25% en ventas como en producci√≥n para el a√Īo 2020 y ser√° necesario esperar al menos 2023 para encontrar vol√ļmenes similares a los pron√≥sticos publicados antes de la epidemia.

Por lo tanto, la industria atraviesa un per√≠odo dif√≠cil en el que la ca√≠da duradera de los vol√ļmenes genera p√©rdidas financieras que ser√°n dif√≠ciles de recuperar. Los fabricantes y fabricantes de equipos tendr√°n que ajustar su producci√≥n y sus cargas para enfrentar un mercado m√°s competitivo. Pero antes de eso, ya debemos asegurar el reinicio y comprender las instrucciones del mercado. El precio del petr√≥leo alrededor de $ 40, las normas de emisi√≥n suavizadas y el aumento del desempleo son tres factores que pueden cambiar los h√°bitos de consumo de los estadounidenses, al menos temporalmente. Para los fabricantes y fabricantes de equipos, se trata de reiniciar con los modelos correctos y la estrategia adecuada para recuperar r√°pidamente una situaci√≥n financiera saludable.

Una cadena caótica de recuperación y suministro

Desde el 18 de mayo, las fábricas de automóviles de América del Norte han reanudado gradualmente su actividad. Pero el reinicio es lento por dos razones principales. El primero se refiere a las ventas porque la recesión económica ha reducido drásticamente la demanda y la tasa de desempleo sigue en torno al 13,3%, casi un 10% más que antes de la epidemia.

La demanda llevará tiempo en traducirse en ventas de automóviles y solo el reemplazo del imponente mercado de arrendamiento podría traer el mercado. La demanda de la flota podría seguir siendo débil ante los cambios, al menos temporalmente, en las necesidades de movilidad.

Las empresas de alquiler, como Hertz, est√°n en dificultades.

Además, la lenta recuperación sigue caracterizada por un mayor teletrabajo y una vida social más lenta, por lo tanto, menos necesidad de servicios de movilidad como mencioné en mayo. La debilidad de las ventas se ve agravada por las paradas de la cadena. A veces se identifican casos de Covid-19 y, por ejemplo, Ford tuvo que detener temporalmente las cadenas para desinfectar las áreas donde trabajaban los empleados enfermos.

Parad√≥jicamente, los fabricantes de autom√≥viles planean reducir el tiempo de inactividad este verano, generalmente de dos semanas a solo una semana en 2020, pero, en el caso de Ford , con paradas adicionales por √ļnica vez.

En segundo lugar, la cadena de suministro sigue muy fuertemente afectada por la progresión del virus que no es homogéneo. En los Estados Unidos y Canadá, la actividad industrial se reanudó en la segunda mitad de mayo. Las tarifas y las producciones siguen las necesidades del mercado, pero también los intereses sociales con UAW y Unifor (Sindicato de GM).

Esta competencia de los trabajadores es bastante desigual y el sindicato canadiense (Unifor) parece estar peor que su contraparte estadounidense porque, m√°s all√° de la necesidad de piezas y veh√≠culos, la UAW pesa m√°s y juega con este dominio. Una situaci√≥n a√ļn m√°s compleja ya que la UAW se hab√≠a quedado m√°s tiempo a favor de la contenci√≥n como principio de precauci√≥n para los empleados, mientras que los empleados canadienses parec√≠an m√°s ansiosos por volver a trabajar para creerle a su presidente .

En la nueva zona de USMCA (reemplazo del TLCAN), el problema sigue siendo M√©xico, donde la epidemia todav√≠a est√° en la fase de crecimiento y volver al trabajo se vuelve riesgoso. Pero la industria est√° cediendo a la presi√≥n porque la cadena de suministro depende del suministro de piezas de M√©xico y el malabarismo con las existencias solo dura poco tiempo. 

Ajuste del cinturón y teletrabajo

Frente a la situaci√≥n actual, la administraci√≥n estadounidense no ha comunicado ning√ļn plan de recuperaci√≥n. Las medidas de apoyo econ√≥mico no son espec√≠ficas para el autom√≥vil y, por el momento, no hay informaci√≥n, ni siquiera rumor, sobre las medidas dedicadas al mercado y la venta de veh√≠culos.

En marzo, el presidente confirm√≥ su intenci√≥n de brindar apoyo a la industria automotriz, pero nada. En la industria, muchos han planteado la idea de un nuevo plan de desguace basado en el principio de Cash for Clunkers implementado por la administraci√≥n de Obama . Pero no hay sonido ni imagen por el momento sobre el tema. 

Los fabricantes y fabricantes de equipos procedieron a despidos técnicos (o despidos temporales con mantenimiento del seguro de salud). También impusieron el teletrabajo a todas las funciones para las cuales era posible. Pero esta situación temporal dura y corre el riesgo de establecerse.

Ford planea mantener a más de 12,000 ejecutivos de teletrabajo hasta septiembre para garantizar que se mantengan las distancias sociales y las condiciones sanitarias para evitar un nuevo pico en los casos. Esto podría continuar incluso más tarde porque los ahorros en bienes raíces son sustanciales (área, mantenimiento, costos, servicios para los empleados) y Ford está estudiando la posibilidad de reducir su área de oficinas .

Finalmente, las restricciones tambi√©n afectan los programas de veh√≠culos. En Europa  como en Am√©rica del Norte, el Covid-19 requiere reducciones de costos, pero la epidemia tambi√©n es la oportunidad de cambiar el tama√Īo de la fuerza laboral para que est√©n m√°s en l√≠nea con las necesidades de las empresas.

GM planea reducir permanentemente sus costos estructurales mediante la aplicaci√≥n de ciertas pol√≠ticas de ahorro implementadas durante la epidemia. M√°s all√° del teletrabajo y una reducci√≥n en el n√ļmero de empleados, es una apuesta segura que el fabricante reducir√° los costos de viaje y representaci√≥n.

La industria en el centro de las elecciones

Por el momento, la administraci√≥n estadounidense a√ļn no ha declarado cu√°l ser√≠a su posici√≥n para brindar apoyo para la reanudaci√≥n de la actividad en la industria automotriz. Pero inesperadamente en esta crisis, la reducci√≥n de las emisiones contaminantes es muy oportuna para preservar el empleo y la industria.

De hecho, la electrificación reduce la necesidad de empleos en la industria y las nuevas normas de la EPA reducen en gran medida la necesidad de un vehículo eléctrico en las flotas de los fabricantes para cumplir con los objetivos anuales de contaminación. Las estrategias de electrificación son difíciles en un mercado muy limitado.

El ejemplo de Renault es extremo, pero ilustra las dificultades en el caso de un tropismo exagerado en una tecnolog√≠a. El fabricante ha confiado mucho en esta tecnolog√≠a durante 10 a√Īos y se ha quedado atr√°s en sus otros programas. Este √ļltimo lleg√≥ en un solo bloque durante un per√≠odo de 18 meses entre 2014 y 2016 (M√©gane, Sc√©nic, Kadjar, Talisman, Espace, Kol√©os) sometiendo a Renault a fuertes efectos c√≠clicos y per√≠odos de escasez cuando estos modelos superan los 4 a√Īos. presencia en el mercado.

La epidemia ha llevado a algunos fabricantes a posponer la producción de ciertos modelos nuevos, como el nuevo SUV Tahoe/Suburban/Yukon/Escalade en GM o el Bronco y Bronco Sport en Ford.

Ciertamente es necesario lanzar vehículos en períodos favorables, pero las discrepancias de calendario pueden tener consecuencias a mediano o largo plazo con un impacto en los márgenes.

Hasta que la epidemia confirme su declive y los retornos de la demanda, los fabricantes deben ajustar sus planes de productos y sus producciones para evitar fallas y productos no vendidos. La presi√≥n financiera es fuerte y, en los Estados Unidos este a√Īo, la presi√≥n pol√≠tica es a√ļn mayor, raz√≥n m√°s para preguntarse por qu√© la ayuda mencionada a√ļn no ha sido anunciada por la administraci√≥n estadounidense.

Fuente: Aladda

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