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—¿Cuál es la situación del mercado automotriz en Chile?
—El desarrollo no es menor y cambia completamente las condiciones y calidad de vida de las personas en los diferentes estratos. Allí, la gran aspiración es tener un auto y poder movilizarse independientemente, con un cambio social muy importante y una tasa de motorización bajo los seis habitantes por auto, y todavía nos falta crecer mucho.
—Cavem es miembro de la Asociación Latinoamericana de Distribuidores Automotores (ALADA), ¿cuál es el beneficio?
—Nos ha permitido tomar una fuerza importante y aprender, porque no sabíamos qué pasaba en los otros mercados, a pesar de que el nuestro es distinto, ya que importamos automóviles, a diferencia de aquéllos que tienen fábricas, sobre todo Argentina y Brasil, y armadoras como Colombia, Ecuador y Venezuela.
También nos ha significado tener una interacción en los últimos años no menor con todas las entidades de Latinoamérica y cada vez más con EE.UU, tanto así que Paraguay nos solicitó el año pasado un asesor en el tema medioambiental, porque no existía y están trabajando ciertos temas con el gobierno para establecer algunas normativas en el sector automotriz.
—¿Qué diferencia al mercado chileno?
—A Chile llegan vehículos con normas medioambientales muy exigentes. Tenemos autos con la última tecnología, tanto de seguridad como de accesorios adicionales, que nos permite ser muy atractivos por el desarrollo y comportamiento de las marcas. No en cualquier país hay más de 55 marcas, lo que nos hace mirar hacia delante con mucha tranquilidad y esperanza en que nuestro mercado va a seguir creciendo y desarrollándose.
—¿Qué rescata de la experiencia de otros países?
—En Argentina y Brasil, que son mercados bastante grandes, hay un trabajo en conjunto. Uno de los mejores ejemplos es Brasil, que en conjunto con las fábricas, hicieron un trabajo con el gobierno que les permitió poder deducir parte de los impuestos de los automóviles. Esto significó ser una de las excepciones en el mundo, con un mercado automotriz que creció, junto con Francia, lo que constituye una señal muy importante.
—¿Cuáles son las propuestas de Cavem para profesionalizar el negocio?
—Tenemos dos condiciones que son absolutamente efectivas para poder transparentar el mercado a nivel general y ahorrarse una serie de inconvenientes: primero, que todos los automóviles nuevos deban ser inscritos por los concesionarios, con lo que se logra asegurar que la factura es la original, obviando la falsificación o adulteración, además de que circulen sin patente y tag y los problemas que ello trae. Segundo, en el caso de los vehículos usados, que se cumpla la disposición de que sea el notario quien tiene la obligación de inscribir el vehículo, por lo tanto, se hace la transferencia y la inscripción en forma inmediata, que no todos lo hacen, a pesar de que la ley exige que la responsabilidad de inscripción es de quien compra, en un plazo no mayor a 30 días, por lo que hay una serie de locales comerciales que no hacen la transferencia e inscripción.
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